andrew jennings

En su primera visita a Sudamérica, el periodista inglés Andrew Jennings, investigador de los trapos sucios de la FIFA, no dejó títere con cabeza.

Primero ratificó que, según sus documentos, el presidente de la Conmebol, el paraguayo Nicolás Leoz está implicado en un escándalo de pagos de sobornos y que tambaleará en su puesto si, como él cree, el caso es llevado a juicio en el primer semestre de 2008.

Afirmó que, inevitablemente, dada su condición de Presidente de la Comisión de Finanzas de la FIFA, el escándalo salpicará también a Julio Grondona, patrón de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) desde 1979 y hasta 2011 y vicepresidente senior de la FIFA.

Y fue aún más lapidario con el otro dirigente latinoamericano más poderoso dentro de la FIFA, Jack Warner, presidente de la Concacaf, a quien directamente tildó de “ladrón”.

Jennings, de 64 años, exhibió también el último documento confidencial que expuso la semana pasada en su página web: una carta privada que el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, envió poco tiempo atrás a su hoy secretario general, Jerome Valcke, en la que le decía que no permitía que éste lo amenazara contando supuestos actos de corrupción dentro de la máxima entidad del fútbol mundial.

No obstante el tono durísimo de esa carta, Valcker, que había tenido que dejar su cargo tras un juicio escandaloso que la FIFA perdió ante Mastercard, retornó a la entidad nada menos que como secretario y fue la cara visible del sorteo del Mundial de Sudáfrica 2010 recientemente celebrado en Durban.

Jennings exhibió el explosivo documental que realizó para la cadena BBC en el que pregunta a Blatter y a Warner por qué razón la FIFA devolvió dineros al síndico de la quiebra de ISL, la firma que cayó en bancarrota en 2001 y que, según afirma el periodista inglés, pagaba sobornos a altos dirigentes del deporte mundial.

Y, finalmente, Jennings ratificó las denuncias que publicó en Foul!, su libro sobre la corrupción dentro de la FIFA, que se consigue traducido en España bajo el título de Tarjeta Roja, de Ediciones La Tempestad, pero cuya publicación está prohibida dentro de Suiza.

Una corte suiza acogió el pedido de veto formulado por la FIFA, pero dio vía libre para que el libro circulara en cualquier otro país, mientras que el juez helvético Thomas Hildbrand, evalúa si acaso en marzo próximo pedirá el envío a juicio de Blatter y de su ex secretario general, Urs Linsi, recientemente reemplazado por Valcke.

Hildbrand, que dos años atrás allanó las oficinas de Blatter en Zurich, es, según Jennings, “un competente juez investigador” que también se pregunta por qué razón la FIFA devolvió dinero al síndico de la quiebra de ISL, Thomas Buhr. Hildbrand, en realidad, infiere que ISL pagaba coimas a cambio de la cesión de contratos de patrocinio y TV.

Así lo afirmó Jennings en sus tres conferencias en Buenos Aires: primero en un Congreso de Fopea, una entidad de periodistas que buscan proteger el acceso a la información, luego en la sede del British Council en Buenos Aires y, finalmente, el miércoles pasado, en Deportea, ante decenas de estudiantes de periodismo.

“No sé si alguna vez en su vida Hildbrand habrá pateado un balón, pero será un nombre fundamental para el fútbol cuando tal vez en marzo próximo pida ante una corte el procesamiento de Blatter por malversación de dinero”, dijo Jennings.

Una fuente, con anonimato garantizado para su programa de la BBC, Panorama, aseguró a Jennings que los “sobornos se pagaban como salarios” a través de una fundación secreta en Liechtestein que desviaba dineros a paraísos fiscales del Caribe.

Jennings ratificó que entre los dirigentes que recibieron pagos irregulares está el paraguayo Leoz, quien ya tiempo atrás rechazó los cargos. “¿Acaso hay dos Nicolás Leoz en la FIFA?”, ironizó Jennings en Buenos Aires.

El periodista fue aún más irónico al relatar de qué modo Linsi, quien había citado a la FIFA como modelo de trasparencia, se negó una y otra vez a comentar cuál es el sueldo de Blatter, que sería muy superior a lo que se supone, a raíz del pago de bonus confidenciales que Jennings anticipó en sus artículos en el Daily Mail.

Lo mejor sucede en el documental de la BBC, en el que Jennings recoge apenas negativas y silencios de un Blatter rodeado de guardaespaldas antes de ingresar a las oficinas de la FIFA, en Zurich. En otro tramo, Warner le dice “Got fuck yourself” (vete a la mierda) cuando Jennings le pregunta si él había recibido sobornos de ISL. También se niega a hablar Jean Marie Weber, ex hombre fuerte de ISL y pieza clave del posible juicio de 2008, aunque quienes lo conocen aseguran que preferirá recibir una condena antes que entregar un solo nombre a la justicia.

La FIFA acusa de “sensacionalista” a Jennings, lo declaró “persona no grata” y no lo deja ingresar a sus conferencias de prensa. Pero no responde por qué devolvió dineros al síndico de ISL. No explica tampoco por qué mantiene a Warner como vicepresidente, luego de que, ya no Jennings, sino toda la selección de Trinidad y Tobago, lo demandó reclamándole el dinero de su participación en el Mundial de Alemania 2006. Warner respondió expulsando a todos los jugadores de la selección, una historia increíble sólo silenciada porque Trinidad y Tobago es una nación sin peso futbolístico.

Fuente: Terra
Noticia Enviada por: Pablo Vilar