boca fluminense

Los xeneizes igualaron 2-2 con Fluminense, en la cancha de Racing. Riquelme marcó los dos goles de los argentinos. Thiago Silva y Thiago Neves, en un tanto compartido con el “uno” argentino”, señalaron para los dirigidos por Renato Gaucho.

Cuando se juega una semifinal de Copa Libertadores si se quiere alcanzar la gloria no se puede especular. Boca y Fluminense salieron a la cancha con las mismas intenciones, las de ganar la partido. Cada uno con sus armas, sus cualidades y sus limitaciones.

Y en ese juego brindaron un primer tiempo emocionante, con dos goles, casi sin vaivenes en el juego, que se disputó con una intensidad poco habitual por estas tierras.

En ese juego el que primero pegó fue Boca, que de arranque intentó meter a los brasileños contra su arco y pese a que lo conseguía no podía distraerse, porque el equipo de Renato Gaúcho no resignaba la posibilidad de atacar.

Estaba claro que alguno de los dos iba a convertir un gol rápido y fue
Boca, a través de Riquelme, quien entrenado solo dentro del área aprovechó una asistencia perfecta de Rodrigo Palacio, que luego de desbordar por la derecha le sirvió en bandeja la apertura del marcado al mejor futbolista argentino.

Pero cuatro minutos después Fluminense llegó al empate con lo que parece ser el karma de Boca en esta Copa Libertadores, las jugadas con pelota parada, porque otra vez le convirtieron de cabeza, en este caso Thiago Silva, quien saltó prácticamente solo en el punto del penal para vulnerar el esfuerzo de Pablo Migliore.

A partir de ese momento el partido se convirtió en un ida y vuelta constante, pero los dos equipos fallaron en el último toque porque sino la historia del resultado hubiera sido diferente, por lo que insinuaron al ir siempre de área a área.

La mejor chance de Boca para aumentar la tuvo Jesús Dátolo, quien recibió dentro del borde del área grande, luego de una gran jugada de Riquelme, pero su remate salió desviado.

Por su parte, Fluminense tuvo también una situación inmejorable para ponerse en ventaja a través de Junior César, pero el lateral cuando quedó mano a mano con Migliore remató cruzado y afuera, cuando lo tenía sólo para empujar la pelota al gol a Washington.

Más allá de todo lo bueno que hizo Boca, al final del primer tiempo los dirigidos por Carlos Ischia terminaron sufriendo la posición en la que se ubicó Riquelme, quien evidentemente cansado y molesto por la lesión que viene arrastrando, se estancó en la punta izquierda, sin gravitar, y sacándole espacio a las subidas de Dátolo, quien por culpa de Román perdió sorpresa y eso el xeneize lo sintió.